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Uno de los mecanismos
fundamentales para el funcionamiento de Internet es el servicio de
resolución de nombres o DNS (Domain Name System). Su función principal
es la de “traducir” nombres de recursos (ej: páginas web) en direcciones
IP que permitan localizar ese recurso en Internet.
De este modo, cuando se introduce el nombre de una página web en el
navegador (ej: www.google.es), internamente se realiza una petición a un
servidor DNS, que devuelve la IP correspondiente (ej: 209.85.229.104),
permitiendo su localización en Internet. Pero, ¿qué ocurriría si la
respuesta del servidor DNS fuera incorrecta? ¿Y si, además, fuera
maliciosa?
En la actualidad, y bajo determinadas circunstancias, es posible
“engañar” a un servidor DNS, consiguiendo que devuelva una IP incorrecta
elegida por el atacante. Esto se conoce como “envenenamiento de la caché
DNS”. Una vez logrado el engaño, existen múltiples posibilidades de
ataque y/o infección contra la víctima.
Una de estas posibilidades es la de manipular al proceso de
actualización automática de una aplicación. Cuando una aplicación
legítima inicia su proceso de actualización en línea, se conecta a un
servidor remoto para descargar los archivos necesarios. Si un atacante
consigue intervenir en este proceso, redirigirá la conexión hacia un
servidor malicioso, pudiendo descargar en la aplicación legítima
archivos potencialmente peligrosos (virus, troyanos, etc).
Cabe subrayar el riesgo asociado a este tipo de ataque ya que hace
posible la descarga de contenido malicioso de modo completamente
automático, sin intervención del usuario y a través de aplicaciones
completamente legítimas.
Una de las herramientas maliciosas más recientes que hacen uso de esta
técnica es el kit Evilgrade de Infobyte Security Research. Mediante este
kit, es posible desarrollar un ataque contra el proceso de actualización
automática en línea de algunas aplicaciones muy populares, como Java,
WinZip, Winamp o iTunes.
Como mecanismo de protección, deben observarse las recomendaciones
habituales sobre la necesidad de disponer de un software antivirus
actualizado y ejecutándose en tiempo real. De este modo, intentos de
descarga y/o ejecución de software malicioso podrán ser detectados y
abortados, previniendo la infección del equipo.
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